Al nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, no se le ha visto desde que fue nombrado la semana pasada, seguramente porque fue herido al inicio de la guerra, pero también porque representa un objetivo prioritario para Estados Unidos e Israel.
El nuevo jefe del Estado iraní está "sano y salvo", afirmó en Telegram el miércoles Yusef Pezeshkian, hijo del presidente Masud Pezeshkian y asesor del gobierno.
Esta declaración es la primera que hace un responsable iraní al respecto, tras varios días de rumores sobre la suerte de Mojtaba Jamenei.
El dirigente no ha aparecido en público ni ha hecho declaraciones a los medios desde que fue elegido el domingo para suceder a su padre, Alí Jamenei, que murió en los bombardeos de Estados Unidos e Israel el primer día de guerra, el 28 de febrero.
El religioso de 56 años habría resultado herido durante el bombardeo que mató a su padre, su madre y su esposa. Sin embargo, no se sabe nada sobre la gravedad de las heridas.
El embajador iraní en Chipre, Alireza Salarian, confirmó este miércoles al diario The Guardian que Jamenei "resultó herido en ese bombardeo" y apuntó que "cree" que "está en el hospital, porque está herido".