Tras un proceso viral o gripe, la lista de recuperación, además de medicamentos, frutas y vitaminas, debe incluir un nuevo cepillo dental, una herramienta esencial en la higiene y salud bucal.
Luego de estos procesos gripales, virales, resfriados o infecciones respiratorias, lo más recomendable es reemplazar los cepillos, ya que durante estos cuadros el cepillo entra en contacto directo con secreciones contaminadas que puedan alojar virus y bacterias en sus cerdas, según explicó la odontóloga Johmarci Tejeda.
La odontóloga recomienda sustituir el cepillo al finalizar el proceso infeccioso y que, en caso de no poder hacerlo inmediatamente, desinfectarlo temporalmente con enjuagues antibacterianos, sin descartar el cambio.
Tejeda advierte que un cepillo dental mal manejado puede convertirse en un reservorio microbiológico capaz de reproducir bacterias en la cavidad oral, que afecta la salud bucal y sistémica.