- Julio Norberto Pernús Santiago
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"BATICANO"
Algunas ideas para polemizar sobre la mirada de Bad Bunny hacia la Iglesia en su nuevo disco Nadie sabe lo que va a pasar mañana
Por Julio Pernús
Nadie sabe lo que va a pasar mañana, el nuevo disco del artista puertorriqueño Bad Bunny, está en la posición número uno de varias de las plataformas de distribución de música en el mundo. Como en ocasiones anteriores, el tema de la Iglesia católica forma parte de su crítica social. "BATICANO", una de sus canciones, desde su gramática denota hacia dónde van las balas al más puro estilo trap, y el cambio de la B por la V del Vaticano intenta poner en la catolicidad la diana de una reflexión que se queda anclada en miradas atrasadas –válidas o no-, denotando la influencia tangible de las narrativas hegemónicas globales contra-eclesiales sobre Benito Antonio Martínez Ocasio (Bad Bunny).
“Dios te está mirando, Dios te está escuchando. Eso es lo que le estamos enseñando a nuestros hijos”. Bad, en esta estrofa de "BATICANO", intenta argumentar su relato sobre el valor del relativismo moral imperante en el siglo XXI por encima del dogma de la fe. Esta mirada sobre Dios, que según Benito instala lo católico, es muy reducida, lo dibuja como una especie de “Gran Hermano” sin profundizar en algo que el papa Francisco ha definido como una Iglesia de puertas abiertas basada en la sinodalidad, cuyo método de evangelización es la escucha activa de todas las voces. El espacio para “todos, todos” de Francisco incluye a Bad Bunny, pues el Reino de Dios no es un lugar reservado para gente perfecta, ni la esencia de lo católico parte de una fe castigadora, más bien el concepto que primerea es el de la cultura del encuentro que puede cambiar nuestro modo de proceder o “mirada de la realidad”, como diría el jesuita Jorge Cela.
Tiene razón "BATICANO" cuando afirma que ningún hombre en la Tierra tiene derecho a juzgar como si fuera Cristo y que hay consagrados que no son coherentes con los votos de castidad y pobreza. Esa mirada de Benito no rompe la cáscara de los lugares comunes de siempre para atacar al catolicismo sin profundizar en la estructura social que está detrás de esa falta de verdad que él define como ser real. Esta nueva época signada por el paradigma tecnocrático, que viste de maquillaje comercial cualquier aspecto de la vida y despersonaliza el bien, ha construido un prototipo de mujer y hombre del siglo XXI estilo Bad Bunny, una figura totalmente liberal que no tiene reparo en “gastar” su vida en las cosas que le dan placer. Lo que sucede es que luego, como dice él en Nadie sabe lo que va a pasar mañana, esa cima, sin profundidad, te hace sentir solo en medio del éxito que representa un concierto con miles de personas al frente.
Nadie sabe lo que va a pasar mañana es un álbum que no defrauda a los que seguimos el género urbano desde hace años. Lo que denota también, aunque parece pequeño, que incluso un referente mundial en la creación de contenido como Bad Bunny se repite en una mirada común sobre la Iglesia, sin ir más allá de lo afirmado por la industria cultural del capital que únicamente señala la paja del ojo católico. A Benito le sería oportuno ordenar los afectos que lo mueven en su forma de pensar la estructura eclesial, para eso le iría bien, con discreción, sin directas, preguntarse si su voz interior está dispuesta a mediar con los conflictos que provoca salirse del discurso publicitario anticatólico y desarrollar sus críticas a partir de una visión más profunda
- Julio Norberto Pernús Santiago
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Supervivencia al límite
Breve reseña de “Nowhere” dirigida por Albert Pintó
Por Ana Margarita Pérez Salceda
El pasado sábado mientras rebuscaba en la plataforma de Netflix una película que cautivara mi total atención, encontré una recién estrenada que resultó ser un tiro certero en mi selección. La película titulada “Nowhere” dirigida por Albert Pintó y la producción de Miguel Ruz, nos regala un filme de 1hora 49 minutos de tensión y adrenalina que ocasiona en el público un enganche total hasta el final de la misma, así como también una escenografía muy bien ambientada e impactante a los ojos de cualquier espectador.
El instinto de supervivencia del ser humano será siempre el de conservar la vida por encima de toda marea revuelta. Y en este filme la marea que enfrenta Mia (Ana castillo) no es una marea cualquiera. Establezco la comparación con el mar porque justo en él se desarrolla la trama. En un país con un gobierno dictatorial y cargado de violencia, marido y mujer deciden escapar de esa realidad en un contenedor junto a otros seres humanos.
Como muchas veces sucede en la vida, aparecen determinados imprevistos y Nico el marido (Tamar Nova) es trasladado a otro contenedor por lo que Mia su esposa (Ana Castillo) deberá enfrentarse a un sinsabor de situaciones que en todo momento la hacen luchar por salvar su vida y la de la criatura que lleva en su vientre. Y si, esta mujer embarazada y a término sobrevive escondida dentro de una caja de madera a un tiroteo en el que mueren todos los que como ella iban en el contenedor.
Tras un largo recorrido el contenedor va a parar al mar en un barco y por razones climatológicas una tormenta les asecha y cae al mar. Comienza a entrarle agua y a Mia (Ana Castillo) le inician los dolores del parto. Y en el medio del océano, da a luz a su hija, a quien nombra Noa como Nico (Tamar Nova) quería.
Y es justo a partir de ese instante de la película, donde el espíritu de supervivencia de Mia (Ana Castillo) se vuelve imparable. La reflexión ante cada escena nos hace palpar el deseo de elegir vivir aún cuando todo se torna gris y no vemos la salida. Justo ahí cuando nos aferramos hacer posible lo imposible, Dios regala la fuerza y la voluntad de conquistar la victoria más costosa. Que seamos capaces de agradecer cada día el don de la vida, que elijamos siempre vivirla más allá de las adversidades del dolor. Que no seamos lo que nos pasó, sino lo que elegimos ser.
- Julio Norberto Pernús Santiago
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Francisco: un papa para el tercer milenio. Mística, sinodalidad, pobres
Apuntes sobre el último libro de Mons. Raúl Berzosa Martínez.
Por Julio Pernús
San Agustín denomina splendor ordinis a la belleza, que es, por decirlo así, una irradiación de todo valor genuino. Francisco: un papa para el tercer milenio. Mística, sinodalidad, pobres, el último libro de Mons. Raúl Berzosa Martínez, posee un valor profundo y su publicación y difusión en República Dominicana por la editorial universitaria Bonó es un regalo gigante en este tiempo de sinodalidad.
Durante una semana en La Habana tuve la dicha de pasar un curso con Massimo Borghesi, ahí pude recibir de primera mano los pormenores de su obra Jorge Mario Bergoglio: Una biografía intelectual. Dialéctica y mística . Aún lamento mucho el haber perdido durante mi mudanza el texto impreso que acompañaba aquel taller. Desde su elección he buscado y leído varios escritos sobre el actual obispo de Roma. Me gustó especialemnte la biografía realizada por Austen Ivereigh.
Partiendo de esas lecturas, creo válido referir que la obra de Berzoza, que se ha elaborado desde República Dominicana, no es un ensayo menor. Este fragmento del texto que describe a Francisco como: “el papa de los ´Ejercicios´, como si fuese un buen y universal director de los mismos, y que, por lo mismo, sabe conducir procesos de discernimiento en la Iglesia y en la historia” es una definición ilustrativa de que no estamos en presencia de un pensamiento débil.
Francisco: un papa para el tercer milenio... es un libro jesuita escrito por un obispo español con una cercanía tangible a Jorge Mario Bergoglio y a la Compañía de Jesús. Este ensayo tiene un doble valor, pues nos ofrece una epistemología desde el Caribe sobre una figura que ya es parte de la historia universal del catolicismo y que, tras su elección, ha deseado ser entendido como una de esas antiguas parteras que ayuda a nacer lo católico en esta nueva época.
Ahora que acaba de iniciar una nueva fase de la etapa sinodal, Mons. Berzoza nos recuerda que “el ´proyecto´ del Papa es en realidad una experiencia espiritual de la vida misma, que va tomando forma según unos procesos graduales, y que se va traduciendo en términos y acciones concretos”. Hace poco se hizo popular en algunos medios de derecha las dubia –duda– enviadas por cinco cardenales al papa. Sin preverlo, Francisco: un papa para el tercer milenio. Mística, sinodalidad, pobres, pone en manos del lector las respuestas argumentadas a esas interrogantes.
Tengo pendiente una entrevista con el autor sobre su obra, pero es una alegría inmesa saber que desde una pequeña isla del Caribe se logra producir un diálogo hermenéutico tan necesario sobre el primer papa jesuita y latinomericano. No es pura coincidencia que su circulación en Santo Domingo cobre fuerza por estos días en que se ha invitado a la Iglesia universal a vivir una nueva experiencia sinodal, donde, por primera vez, laicos y mujeres tienen voz y voto en el discernimiento que propone este sínodo sobre la sinodalidad, acerca del cual, desearíamos sus lectores, Mons. Raúl Berzosa preparara su próxima reflexión.
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Oct 17, 15:33 pm
"BATICANO"
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Oct 05, 16:33 pm
Supervivencia al límite
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Oct 05, 12:06 pm
Francisco: un papa para el tercer milenio. Mística, sinodalidad, pobres
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